En primer lugar, pedir disculpas por la calidad de algunas de las imágenes del vídeo. Me llama mucho la atención al ver la imágenes, como después de una caída aparatosa, los propios compañeros ni siquiera se acerquen a ayudar, o que por culpa de un tropezón se pongan a pelearse en medio de la pasarela. Menos mal que no todo el mundo es igual y en contadas ocasiones se ayudan aunque eso conlleve tu propia caída.
Dicen que el amarillo no es un color afortunado y va a ser verdad, fijaros en aquellas personas que visten de amarillo las caídas tan aparatosas que tienen.
Existe la vergüenza, la de tierra trágame, la que se ríe de sí misma, la eufórica, la que cae con estilo, el bolso que desequilibra, la que no ve el fin de la pasarela...
Esos zapatos imposibles de llevar, tienen mucho mérito mantener el equilibrio, en ocasiones parecen patos mareados, ojo a la del vestido blanco y negro del final.
Feliz Año 2016...